martes, 16 de mayo de 2017

Reconcentración de escuelas como estrategia política. De Weyler a Nuño.

1896. Conducción de niños y ancianos a los pueblos. Cuba.
Corría el año de 1896 y la corona española se aferraba a una de sus joyas conquistadas: Cuba. La guerra de independencia, poco a poco, había despertado el interés entre la población de terminar con un dominio español que se beneficiaba de los recursos naturales de la isla con base en el esclavismo y los privilegios de unos cuantos.  Los combatientes rebeldes, practicantes de la guerra de guerrillas, encontraron en la población rural a su principal soporte. Para ese entonces, llegó a Cuba el general español Valeriano Weyler con el propósito firme de sofocar la rebelión y reestablecer el orden, algo que no habían logrado quienes lo antecedieron en el cargo.

Al poco tiempo de llegar a la isla, Weyler implementó una estrategia militar conocida como reconcentración, la cual buscaba cortar de tajo el apoyo que los rebeldes gozaban por parte de la población rural. Esta práctica consistió en movilizar a los habitantes de las zonas rurales a las ciudades fortificadas, debidamente vigiladas por las tropas españolas. A pesar de las atrocidades derivadas de la estrategia de Weyler (hambruna, propagación de enfermedades tropicales, hacinamiento en campos de concentración, muertes masivas, etc.), ésta finalmente fue intrascendente y no impidió que España, tras la intervención estadounidense en favor de los cubanos, se rindiera en 1898. 

Según Stucky (2017), las decisiones de Weyler en relación a la reconcentración fueron reflejo de un sentimiento de odio y crueldad, así como de un profundo desconocimiento de la situación cubana. La reconcentración evidenció la ineptitud del general español al no contemplar las múltiples variables que una empresa de esta magnitud supondría. Las muertes masivas (se estiman alrededor de cien mil) evidenciaron profundo desprecio por la dignidad humana,  siendo esta práctica incluso calificada como un genocidio hacia la población campesina. Finalmente, la reconcentración no cumplió con su objetivo supremo: sofocar el espíritu libertador aniquilando sus cimientos rurales.

Ciento veinte años después, en México, vuelve a resonar la palabra reconcentración, pero esta vez  no en el ámbito militar, sino en el educativo. A finales de 2016 se dio el anuncio, por parte de Aurelio Nuño Mayer, Secretario de Educación, de la implementación de un plan de reconcentración con el objetivo de trasladar a los estudiantes de cien mil escuelas pequeñas y dispersas (obviamente, rurales y multigrado en su mayoría) a centros educativos de organización completa y ubicados en poblaciones más grandes. El argumento pedagógico presentado por Nuño es bastante debatible: supone que al formar parte de estas nuevas escuelas, el rendimiento de los alumnos se incrementará. El argumento, bastante simple, supone entonces que con el solo hecho de cambiar de escuela, el alumno aprenderá mejor, sin importar que sus condiciones económicas, sociales y hasta biológicas sigan siendo las mismas. Por tal debilidad de razones académicas, surgen especulaciones si esta decisión pudiera estar respaldada en realidad en un interés político.  

Las sospechas en torno a esto crecen cuando se analiza el documento Panorama Educativo. Indicadores del Sistema Educativo Nacional. 2015. Educación Básica y Media Superior (INEE, 2016), el cual menciona que las entidades con mayor presencia de escuelas primarias multigrado (pequeñas y dispersas en su mayoría, como las que aludía Nuño) durante el ciclo escolar 2014-2015, fueron: Chiapas (5969), Veracruz (5159), Oaxaca (2985), Michoacán, (2400), Jalisco (2359) y Guerrero (2310), concentrando así casi la mitad del total de escuelas de este tipo en el país. Como se observa, los estados que en mayor proporción sufrirían la reconcentración de alumnos, serían en su mayoría aquellos que han representado un obstáculo para el ejercicio de las políticas derivadas de la Reforma Educativa.   

Si las especulaciones fueran ciertas, entonces la reconcentración de alumnos en realidad se trataría de una medida política que intenta cortar, como en el caso cubano de Weyler hace más de un siglo, el vínculo de los maestros disidentes con la población rural. Sería la reconcentración una acción destinada a fortalecer el control de los maestros más combativos y que se oponen abiertamente a la implementación de la Reforma Educativa. La reconcentración pudiera permitir incluso, la consecuente reubicación de cientos o miles de maestros, pues al concentrar a los alumnos en menos escuelas y grupos, lógicamente se requerirá de una menor cantidad de docentes para ofrecer el servicio.

Es urgente entonces que la Secretaría de Educación amplíe las justificaciones de esta medida y no las centre únicamente en hacer más eficiente el gasto educativo o en un argumento pedagógico que, como ya se ha dicho, es sumamente escueto. Así como a finales de siglo XIX miles de cubanos desaparecieron tras la reconcentración de Weyler, estaría en riesgo la desaparición (de la zona) de cientos o miles de maestros tras la reconcentración de Nuño. Así como la reconcentración del militar español falló en su objetivo de sofocar las revueltas independentistas, hay múltiples argumentos para suponer que la reconcentración del funcionario mexicano finalmente no logrará su supuesto cometido primordial: el incremento de la calidad educativa.


Twitter: @proferoger85


REFERENCIAS

INEE. Panorama Educativo de Mëxico 2015. Indicadores del Sistema Educativo Nacional. Educación básica y media superior. México: Autor, 2016.

RODRÍGUEZ-RODRÍGUEZ, Armando. Puntos de encuentro entre la bioética y la Historia de Cuba. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=360634164010 (consultado: 12 de mayo de 2017).



STUCKI, Andreas. Las guerras de Cuba: Violencia y campos de concentración (1868-1898). Madrid: La esfera de los libros, 2017. 

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