martes, 20 de febrero de 2018

Juan Díaz de la Torre y la debacle magisterial.

*Rogelio Javier Alonso Ruiz

El profesor Juan Díaz de la Torre alcanzó la dirigencia máxima del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) el 28 de febrero de 2013, luego de que su predecesora, días después de haber expresado públicamente su repudio a las modificaciones legales venideras en materia educativa, fuera detenida y encarcelada. Pocos meses después, el 11 de septiembre, los cambios constitucionales y las leyes secundarias derivadas de la Reforma Educativa fueron promulgados en el Diario Oficial de la Federación. Para muchos expertos, los decretos de septiembre de 2013, en los cuales se modificaron artículos constitucionales y se creó la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), representaron el inicio formal de un proceso de precarización de la labor docente. En ese contexto fue que, hace ya casi cinco años, Díaz ocupa la máxima dirigencia del SNTE. Su gestión ha sido objeto de críticas de algunos y elogios de otros, pero ¿de qué manera se puede evaluar su labor en el cargo? Sin duda, los fines del SNTE, expresados en su Estatuto, son el referente más preciso y objetivo para valorar su labor.

El primero de los fines del SNTE señala que este sindicato deberá  “defender los derechos laborales, sociales, económicos y profesionales de sus miembros”. No obstante lo anterior, el primer periodo de Díaz de la Torre quedará marcado por el sistemático deterioro del poder adquisitivo de los profesores. De 2013 a 2017, los aumentos anuales al salario tabular de los docentes de educación básica han perdido fuerza: 3.9%. 3.5%, 3.4%, 3.15% y 3.08%. El aumento salarial de 2017, el peor en muchos años, se combinó con la inflación más alta en México en más de tres lustros (6.77%), impactando así fuertemente en la economía del magisterio mexicano. Así pues, el descenso sostenido del salario del magisterio ha sido, desafortunadamente, uno de los rasgos distintivos de la vida sindical bajo el mandato de Juan Díaz de la Torre.

Durante el periodo que se estudia, la organización encabezada por Díaz de la Torre no hizo lo suficiente para evitar la implementación de un sistema de evaluación docente severamente criticado por muchos expertos. Lo anterior afecta a los docentes desde los planos profesional y laboral: primero, al impedirles contar con un sistema de evaluación auténtico y efectivo y, segundo, porque esta evaluación, aun con todos sus defectos, es tomada como referente para determinar el ingreso, la promoción y la permanencia de los maestros.  En este sentido, se han vertido múltiples señalamientos negativos hacia la evaluación: desde el mal diseño y la escasa relevancia del examen de conocimientos, pasando por la ausencia de mecanismos e instrumentos que permitan valorar la función docente, hasta la falta de transparencia en la calificación de los insumos de evaluación.  Así pues, la certeza laboral de los maestros quedó en el pasado, incluso la de aquellos que a la promulgación de la LGSPD ya contaban con nombramiento definitivo, al tener que obtener un resultado favorable en esta defectuosa evaluación para ratificar su continuidad en el trabajo.

A pesar de que la Reforma Educativa, como fue señalado por muchos, representó un proceso de afectación de los derechos laborales y profesionales de los maestros y por ende sería contraria a los objetivos del SNTE marcados en su Estatuto, el sindicato fungió como promotor de esta iniciativa, tal como lo comprueba que de 2013 a 2016 recibió de la Secretaría de Educación Pública (SEP)  650 millones de pesos para el programa Acciones de Difusión sobre los Beneficios y Compromisos de la Reforma Educativa y la LGSPD. De este modo, el SNTE no sólo dejó pasar las reformas constitucionales y sus leyes secundarias, sino que las promovió precisamente entre los futuros afectados, quienes perdieron estabilidad laboral y sufrieron, como preámbulo a estos cambios, una campaña de estigmatización como responsables de la falta de rumbo educativo del país.

El noveno objetivo del SNTE marcado en su Estatuto es “promover la revisión periódica de las condiciones de trabajo, formación, actualización, capacitación y superación profesional, evaluación y estímulos al servicio de los trabajadores de la educación”. Quizá éste sea uno de los fines más descuidados por parte de la administración de Juan Díaz. En cuanto a las condiciones de trabajo de los docentes, según el estudio Infraestructura, mobiliario y materiales de apoyo educativo en las escuelas primarias. ECEA 2014 (INEE, 2016), ni siquiera la mitad de los centros escolares del país cuentan con los servicios básicos de agua, luz y drenaje (45%) y  tres de cada 10 planteles no dispone de tazas sanitarias suficientes para sus alumnos. Evidentemente, el SNTE no ha hecho lo suficiente para exigir condiciones de trabajo dignas para los profesores. En el tema de los incentivos, además, se permitió el cambio de estímulos salariales permanentes para los docentes por estímulos temporales, al desechar el  Programa Nacional de Carrera Magisterial  y adoptar el Programa de Promoción en la Función por Incentivos  en Educación Básica.

A pesar de ser una de las labores básicas del SNTE, durante el periodo de Juan Díaz de la Torre al frente de la organización se han permitido acciones que han afectado la formación y actualización profesional de los docentes. Como muestra, los golpes que ha recibido la Educación Normal en nuestro país: del ciclo escolar 2012-2013, cuando Díaz toma el poder del SNTE, al ciclo escolar 2016-2017 la matrícula normalista ha tenido una disminución de 37,259 alumnos (28.5% con respecto al inicio del periodo señalado). A estas cifras se suma la desaparición de 29 Escuelas Normales en el lapso mencionado.  En cuanto a la formación continua de los profesores, el presupuesto recibido por el Sistema Nacional de Formación Continua representó, para 2013, el año inicial de la gestión de Díaz, un raquítico promedio de 363.91 pesos para cada maestro.

En el documento La Educación Obligatoria en México. Informe 2017 (INEE, 2017) se deja entrever una evidente simulación de los procesos de tutoría para los profesores de nuevo ingreso, pues cerca de la mitad de los tutorados (44.6%) del ciclo escolar 2015-2016 no tuvo al menos una sesión de tutoría, mientras que ni siquiera un tercio de los tutores del ciclo escolar 2014-2015 recibieron incentivos económicos por haber desempeñado su función.  El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), considerando las situaciones anteriores, reconoce las “desfavorables condiciones materiales y de infraestructura, servicios y recursos humanos para los dispositivos de formación” (2015, p.119) de los docentes. En suma, se observa que los esfuerzos del SNTE por generar condiciones de formación y actualización efectivas para los docentes han sido estériles.

En conclusión, la primera gestión de Juan Díaz de la Torre al frente del SNTE, a la luz de los propios fines marcados en el Estatuto de esta organización, demuestra fallas severas. Las condiciones laborales, sociales, económicas y profesionales de sus agremiados, lejos de mejorar, han tenido estancamientos y retrocesos importantes. A lo largo de los cuatro años del mandato de Díaz, se han suscitado diversos hechos que han vulnerado no sólo al magisterio, sino a la calidad misma del servicio educativo, la cual es también objeto de defensa de la organización. Es inexplicable que el sindicato haya promovido una reforma constitucional que perjudicó precisamente a sus afiliados para someterlos a condiciones de contratación, permanencia y reconocimiento más duras a cambio de su linchamiento mediático, la precarización de su sueldo y la pérdida de derechos laborales. Es inentendible que el sindicato permita que, simultáneamente, el gobierno atente contra las instituciones de formación y capacitación de los docentes, pero a la vez les exija que se sometan a una evaluación poco transparente y mal diseñada para, supuestamente, determinar su aptitud en la función.  Así pues, retomando los calificativos de la evaluación que el SNTE promocionó en conjunto con la SEP y considerando los hechos que en este escrito se han enunciado, se pudiera decir que la labor de Díaz de la Torre al frente del SNTE no se acerca, ni remotamente, a la idoneidad. 


*Rogelio Javier Alonso Ruiz. Docente colimense de Educación Primaria (Esc. Prim. Distribuidores Nissan No. 61 T.V.) y de Educación Superior (Instituto Superior de Educación Normal del Estado de Colima). Licenciado en Educación Primaria y Maestro en Pedagogía. 

Twitter: @proferoger85


REFERENCIAS

ANIMAL POLÍTICO. La SEP ha entregado 1,730 mdp al SNTE en tres años; 650 para difundir la reforma educativa. Disponible en: https://www.animalpolitico.com/2017/05/sep-millones-snte/ (accesado el 18 de febrero de 2018).
INEE. Infraestructura, mobiliario y materiales de apoyo educativo en las escuelas primarias. ECEA 2014. México: autor, 2016.
INEE. La Educación Obligatoria en México. Informe 2017. México: autor, 2017.
SEP. Sistema de Información Básica de la Educación Normal. (Disponible en: www.siben.sep.gob.mx).

SNTE. Estatuto. México: Autor, 2013. 

martes, 13 de febrero de 2018

La duración de la jornada escolar: ¿más es mejor?

*Rogelio Javier Alonso Ruiz

El tiempo es un recurso indispensable en la tarea educativa. La duración de la jornada escolar, por tanto, ha motivado a polémicos debates en torno al impacto del tiempo en los resultados educativos. Gobiernos como el mexicano han realizado esfuerzos por aumentar el tiempo que los alumnos pasan aprendiendo, mediante programas como Escuelas de Tiempo Completo que, según el quinto informe presidencial, fue implementado para 2017 en más de 25,000 centros escolares, atendiendo a aproximadamente 3.6 millones de estudiantes, en modalidades de jornadas de seis y ocho horas. No obstante las tendencias de algunos sistemas educativos por alargar la jornada escolar, no existe un consenso en torno al número de horas adecuado que un estudiante debe pasar aprendiendo en la escuela. Según la OCDE (2017), el tiempo total de instrucción en la educación primaria y secundaria varía considerablemente entre sus países miembros: desde 5,720 horas en Hungría en 2014, hasta casi el doble, 11,000, en Dinamarca.

Si bien los exámenes estandarizados no reflejan, necesariamente, el éxito educativo, los resultados de la prueba PISA 2015 y su contraste con las horas de enseñanza de 2014 permiten tener un referente concreto para estimar el posible impacto del tiempo escolar en los aprendizajes medidos. El promedio de tiempo de enseñanza obligatoria de los niveles de primaria y secundaria en los países de la OCDE fue de 7540 horas en 2014, mientras que la media del total de puntos obtenidos en la prueba PISA al año siguiente fue de 1476. Al contrastar estos promedios con las cifras de cada país empieza la confusión: desde naciones que con poco tiempo obtienen buenos resultados, como Finlandia (16% menos tiempo, pero 6% más puntos con respecto a la media del a OCDE) y Japón (4% menos horas, puntaje 7% mayor); pasando por países que destinan mucho tiempo a cambio de resultados bajos, como México (10% más de tiempo, 15% menos puntos) o Chile (carga horaria 11% mayor, puntaje 10% menor); hasta países que se aproximan a la proporcionalidad entre la inversión de tiempo y los resultados, como Italia (2% menos de tiempo, 1% menos puntos).     

En contraste con los resultados del examen PISA y su relación con las horas de enseñanza, la experiencia uruguaya en torno a la ampliación de la jornada escolar parece haber traído algunos beneficios. Por ejemplo, en un estudio sobre la implementación de Escuelas de Tiempo Completo de aquel país, Ramírez (2014) destaca la disminución del nivel de repetición de los alumnos pertenecientes a este tipo de planteles en el nivel primario: 4.4%, a diferencia del 5.6% del resto de escuelas. No es posible distinguir si la disminución de la repetición escolar sea motivo de la mejor calidad de los aprendizajes o simplemente de la aplicación de mecanismos para evitar el abandono y fomentar la asistencia. Asimismo, en el estudio se señalan opiniones positivas de los profesores en torno a la recepción de cursos de actualización que incidieron directamente en la modificación de sus prácticas pedagógicas y la participación de equipos interdisciplinarios (no en todos los casos). Si bien en este estudio no se exponen más elementos que permitan profundizar en resultados concretos de la extensión de la jornada escolar uruguaya, es posible advertir que el aumento de horas de clase fue acompañado de acciones tendientes a fortalecer otras variables que inciden en las labores educativas.

No obstante que Chile, como se vio anteriormente, aun no destaca en la prueba PISA, el análisis interno del logro académico sugiere un impacto favorable de la Jornada Escolar Completa (JEC) en el logro académico, valorado a través de la prueba SIMCE (Sistema de Medición de la Calidad Educativa). Así pues, a medida que aumentan los planteles con horario extendido (para 2017, ya representaban 70% del total), los puntajes en la prueba también van a la alza, pasando, por ejemplo en el nivel de cuarto básico, de un promedio nacional de 250 en Lectura y Matemáticas en 1999 a 262.5 en 2015. Al respecto, se advierte que “la extensión de la jornada en Chile ha significado para los establecimientos un incremento en los aprendizajes por año de 1.6 puntos en el SIMCE de lenguaje y 1.8 puntos en el SIMCE de matemáticas” (Martinic, 2015, p. 486). La mejora en los resultados, al igual que en el caso uruguayo, no puede ser entendida únicamente como consecuencia del incremento temporal, sino además por el fortalecimiento de la infraestructura y el equipamiento de este tipo de planteles, así como la asignación de tiempo (dos horas semanales) para que los docentes efectúen trabajo técnico-pedagógico colectivo (Martinic, 2015).

En suma, lo dicho en párrafos anteriores confirma que el éxito educativo no puede ser explicado considerando un solo factor como, en este caso, las horas de enseñanza. La cristalización de los aprendizajes representa un fenómeno en el que confluyen diversas variables, teniendo algunas mayor peso que otras y estando sólo algunas al alcance de los actores escolares. Lo que está claro pues es que el tiempo que los alumnos pasan en la escuela, por si solo, no es un factor tan decisivo en la construcción de los aprendizajes, tal como lo advierten los resultados de PISA 2015 y su contraste con la cantidad de horas destinadas a la enseñanza básica. Es de suponer entonces que aun cuando el tiempo escolar se incremente significativamente, si la infraestructura escolar, las prácticas pedagógicas y el contexto socioeconómico (por mencionar sólo unos factores) permanecen estáticos, será poco probable conseguir mejores resultados: si un maestro enseña mal en una jornada de cuatro horas, seguirá enseñando mal en una de seis u ocho horas; si un alumno no aprende por hambre en una escuela de cuatro horas, tampoco aprenderá en una de ocho horas.

*Rogelio Javier Alonso Ruiz. Docente colimense de Educación Primaria (Esc. Prim. Distribuidores Nissan No. 61 T.V.) y de Educación Superior (Instituto Superior de Educación Normal del Estado de Colima). Licenciado en Educación Primaria y Maestro en Pedagogía. 

Twitter: @proferoger85


REFERENCIAS

GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. Quinto informe de gobierno. 2016.2017. México: autor, 2017.
INEE. México en PISA 2015. México: autor, 2017.
MARTINIC, Sergio. El tiempo y el aprendizaje escolar. La experiencia de la extensión de la jornada escolar en Chile. En: Revista Brasileira de Educaçao vol. 20, num. 61. Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1413-24782015000200479&lng=es&tlng=es#fn04
OCDE. Panorama de la Educación 2016. Indicadores de la OCDE. Madrid: Santillana, 2016.

RAMÍREZ, Fernando. Sobre la extensión de la jornada escolar en Uruguay: ocho supuestos de la política educativa en debate. En: Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, vol. XLIV, num. 2. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27031268002